jueves, 1 de noviembre de 2012

NUESTRAS EXPRESIONES

“COZAS DE JERÉ”
Illo ¿que paza pisha?
ojú compare, noz vemo de higo a breva, que coraje me dá, y mira que vivimo cerca eluno delotro, pero no zé lo que noz paza, cojone, que no noz vemo.
Illo que noz estamoz vorviendo majareta y carajote… lo que yo te diga, joé.
Mira, no zé zi tan terao lo der Perico.
Nooooooooooo
Zí, hombre… eze.  Eze mamarracho de vecino que ziempre eztá incordiando y metiendo lapata, ezté donde ezté.
Po lo que la pazao, creo que lo tiene bien merecío.
Rezulta que como eztamo como eztamo, má  parao que una eztaca clavá, po la mujé lo mandó a comprá una jofifa pa limpiá y no ze le ocurre otra coza ar mushasho que decirle a la mujé:
tequípoaí con tó tuz muertoz. Amo que yo eztoy aquí pa ir por mandaitoz.  Engayáááááá  ¿Zabe lo que te digo? Que vaz a ir tu con toerpepe… que zabe tu má que brijan. ¿Zabe lo que yo voy a jacé? Montá ar niño en papaguevo y llevármelo de pazeo, porer parque, pa que le de er zó en toa la choocaura, paque le zicatrice, que la tiene en mú mala condicióne.  Y… otra coza, dame zinco lero pa comprarle caramelo ar niño, y déjame de monzerga, que me tiene hazta loz cojone,  y  anda, anda…  échate p´alla, que tiene tú musha palabra menúa. Hazta luego, gachí. Por cierto ¿comprazte er papé parculo? 
Compare, y la gachí no tuvo otra coza que decirle:
gachó, no tiene guaza tuuuu.  No ni ná.
Y por que le dijo la mujé ezo, er Perico ze lió a gofetá con ella y la dejó echa un guiñapo.
 Azín, que como pudo la mujé, ze jué pa la pulizia y lo denunció por maloz trato y la mujé a dejao ar Perico en la calle…  como a un  peeerro.
Ahora compare, yo te digo mi verdá, el gachó é tan malaje y ezaborio, que ze lo tiene bien mereció. La gachí tiene toa la razón der mundo, qué quiere que te diga.
Illo, parecemo doz maruja, joé. Tuz muerto. Me voy, que nunca noz vemo y cuando noz vemo, no paramo de rajá.
Ezo, ezo, con tuz mula toa, a ver cuando noz vemo con má tiempo y me deja hablar a mí un poquito, con to tuz muerto, y noz tomamo una copita y paga tú.
Ea, lo dicho. Pisha
Adió.
Adió, pisha.

“Y COZAS DE WADA”

Dezpué de dezpedirme der Illo, me encuentro alamigo Manué y le cuento laz cosas de Jeré y rezulta que me zale ézte con otra. Y va y me dice elamigo Manué, po ezo no é ná, y empieza a largarme:
“hoy estoy guarnió. Y lo que ez má me guzta  de eztá gaurnío, es decir, que estoy guarnío. Ez una ezprezión que me encanta… como tantaz otraz que zon tan nueztraz aquí en Wada (Guadalcacín).
Como cuando uno ze jarta de comé y acaba engollipao (o engoñipao) o cuando riegaz la parcela má de la cuenta y la deja enguachinná.
Yo nunca pido churroz, sino calentitoz. De niño nunca he io a laz atrazionez, zino a loz casharritoz, y cuando no iba ar colegio, lo que hacía era rabona  (qué peyáz ni qué peyáz).
A lo largo de mi vida he conozío a má apoyardaoz que tontoz,  y má ennortaoz que dezpiztaos, pero nunca a un antipático, solo a malaje o zaborío.
Aquí lo musho é una jartá o una peshá, y lo poco é una mijita, y la gente no pazea, da vuerta. (wertero).
Lo que está mú zuzio está empercoshao, y lo que limpia a fondo, lo deja ezcamondao.
Zi ze te va la olla, te quedaz majarón, y zi da musho la lata, te llaman pejiguera.
Loz borrashoz, no deambulan, zino que dan camballá, y la gente no odia la mentira, sino er farzerío.
Lo roto está dezcuajaringao y lo pazao de fesha, revenío.
Loz cobardez zon jiñaoz y lo mú vizto, está mú manío.
 Por ezprezionez como eztaz, y laz mile que ze quedan en er tintero, cada vé me guzta má zer de Wada (Guadalcacín),  y quien diga que hablamo malamente que aprenda a entendernoz y verán como le cogen er guztito… wenaz tardez. (que conzte  que lo que acabo de aliñá no ez ninguna tontería, sino una shuminá).
¡Ea gashó! Pa que aprendan la gente a hablá elezpañó zin nezeziá de í a Valladolí, que por aquí ze habla mú bien.
¿Tu y yo noz hemo entendío? Poyaztá. ¿Qué quiere que te diga?
Po ¡ea!, te digo lo mizmo que ar Illo, que parecemos do maruja, joé y a ver cuando noz vemo con má tiempo y me deja hablar a mí un poquito, con to tuz muertoz, y noz tomamo una copita y pagaz tú.
Ea, lo dicho. Pisha
Adió.
Adió, pisha.
Noz dimo un abrazo er  Manué y yo y  noz juimoz má contento que unaz pazcuaz.
 Y cá uno por zu lao, como é normá.

viernes, 5 de octubre de 2012

Poema a Simón Niño

Bienvenido a casa
Simón.
Bienvenido a casa.
La noticia de tu venida,
¡halo de felicidad!
inundó mis sentidos,
impactó mi ser,
y sin saber que decir,
ni que hacer,
me quedé mudo.
El repullo de mi piel.
el cosquilleo de mi cuerpo,
y  los vellos de punta,
en un instante,
me tomaron por entero.
Brillaron mis ojos
y se hicieron mares.
Desde su orilla,
te vi inmenso.
Te palpé.
Te amé,
y escuché tus latidos.
Antes,
el vientre de tu madre,
se fue deformado
para formarte.
Sentí  tus desperezos
y los presumí bellos.
sobre él puse mis manos
y te acaricié.
Después,
cuatro llamadas perdidas,
cuatro,
fueron cuatro las llamadas,
y la quinta,
avisaba que llegabas.
Darte el primer acurruco,
de nana.
Cantarte la misma nana
que mi madre me cantó:
“Mi niño es chiquitito
no tiene cuna,
su padre es carpintero
y le va ha hacer una.
Ea, la ea,
ea, la ea,
mi niño es chiquitito
y se va a dormir”.
Y así,
Entre mis brazos,
mecerte y balancearte,
un cinco de septiembre
de un año glorioso,
para llenarme de alegría.
Bienvenido a casa
Simón.
Bienvenido.
¿Sabes?
cuando te vi
en el regazo de tu madre,
desparramado,
tranquilo,
enganchado a la teta,
sus gritos de parto,
entonaron cantos
y salmos de alegrías.
Sus ojos, gotitas de lágrimas,
fueron inmensos
para acogerte a ti,
su sol,
y con tu luz,
darme vida.
Mientras tanto,
tu padre,
con ojos llorosos de felicidad,
te miraba lleno de amor.

Simón candón, el abuelo.

viernes, 6 de julio de 2012





El contenido de la portada del libro "El Cuervo. Formación y evolución", es el siguiente, observándolo de izquierda a derecha y de arriba para abajo.

 - El Item a Gadis: es parte del Itinerario de Antonino del año 280 d. C., en el que El Cuervo (aún sin formar) está entre Ugia (Torres Alocaz) y Hasta (Asta Regia).

 - El siguiente mapa es de Jerónimo de Chaves de 1579, en el que aún no se había iniciado la formación de El Cuervo.

  - El siguiente es el mapa de Carreras de Postas de 1804, donde ya se había formado la casa de postas "Real Casa del Cuervo".

  - El siguiente es la 11 jornada de la Carrera de Postas de 1790 desde Madrid a Cádiz,  que va de Utrera a Cortijo del Cuervo.

  - El siguiente la escultura de D. Andrés Sánchez de Alva y a la derecha un plano del poblado Sanchezalva realizado por el Instituto Nacional de Colonización, sobre el que está en 3D el término municipal de El Cuervo una vez segregado de Lebrija, con colores según altitud, curvas de nivel cada 10 metros, carreteras y situación del casco urbano. Finalmente el escudo de El Cuervo.


Este libro se presentará el día 26 de Julio de 2012, a las 20,30 horas en el Teatro Municipal de El Cuervo, sito en la casa de Postas.

Quedan invitados todos al acto de la presentación

lunes, 18 de junio de 2012


LA MORERA
           
            Por los Llanos de La Ina, junto al río Guadalete y a su orilla, la Cartuja, muy cerca de donde se desarrolló la famosa batalla, hay una finca plantada de naranjos y ciruelos, aparte de diferentes hortalizas, a donde me dirigí a ver a mi amigo Juan para coger algunas ciruelas y dar un paseo por la misma. Habíamos quedado allí. Yo me adelanté a su llegada. La cancela estaba cerrada. Esperándole, observé que entre el canal de riego y el río, había una morera frondosa, de buena sombra. Me acerqué a ella y la vi. Estaba cargadita de sus frutos: moras. ¡Moras! ¡Moras blancas! ¡Moras! ¡Cuánto tiempo sin tenerlas al alcance de la mano! Y… empecé a cogerlas, una a una, con mimo y delicadeza, con las yemas de los dedos, muy suave, para a continuación llevármelas a la boca y degustarlas. ¡Uuuuuhhhhhhnnnnnn!, ¡qué dulces!, sus azúcares se deslizaban por entre los labios para llevarlos hasta el paladar donde ejercía de alucinalojenos placenteros y… me vino al recuerdo de niño cuando a media mañana y después de haber recogido forraje para alimentar al ganado, tarea que teníamos, los niños vecinos de campo, y otros, también,  nos uníamos en los canales de riego para bañarnos y en las moreras para coger y comer moras hasta hartarnos y así eso de ponernos “moraos”. Nos subíamos a ellas para escoger las mejores, las más grandes y cada uno tenía sus preferencias, pero al final todos hacíamos lo mismo retándonos unos a los otros  a ver quién subía más alto y las cogía más grandes y mejores. Y… jugábamos a “guerrear”. Cada uno tenía “su morera”, que era su “fuerte” en donde hacía su “trinchera”.

            Si recuerdas lo anterior, no puedes dejar de lado aquellas otras tareas colegiales de coger hojas de moreras para alimentar al huerto de gusanos de seda que teníamos y que el maestro regentaba para hacer algún dinerillo que nos ingresaba en una cartilla de ahorros que nos tenía asignada a cada uno. Saco de yute al hombro, nos íbamos, por cuadrillas, por aquellos linderos de propiedades de parcelas de colonos, donde, en hileras, habían plantadas y bien crecidas muchas moreras, de donde cogíamos sus hojas y las metíamos dentro del saco. Echa la labor de la recogida de hojas, regresábamos al huerto de gusanos de seda y se las esparcíamos a ellos, que al instante las devoraban. El huerto de gusanos de seda estaba en habitáculos ventilados en estanterías con bateas en donde depositaban los huevecillos que las palomitas salidas de los cascabullos, ponían en el lugar destinado para esa función, de los que “nacían” los gusanos, que con el tiempo, se envolvía en su propia seda para quedar atrapado en su interior y producirse, pasado un tiempo, su metamorfosis, cumpliendo de esta manera los ciclos propios que le marca la vida de la propia naturaleza. ¡Maravillosa explosión de vida!

            Todo esto se me agolpó, en recuerdos, en un instante, esa tarde, que fui a la finca situada en Los Llanos de la Ina, junto al río Guadalete y a su orilla, La Cartuja, en el silencio de sus campanas, cerca de donde se desarrolló la famosa batalla,  en donde todo parecía un sueño del que despertara dulcemente para mostrase la belleza simple de la naturaleza y hacerme gozar a pleno pulmón de la exquisitez de sus caprichos.

Y todo… por una morera.


            “De entre la multitud de gentes que deambulan por el mundo de los sueños, el soñador es el único que despierta.” (1)                                                                                                         

Simón Candón 18/06/2012


(1) Moncho Dicenta

miércoles, 13 de junio de 2012


UNA NOCHE DE LUNA LLENA


            Algunas veces traspasamos las fronteras de las tareas diarias y las preocupaciones que nos acarrea la vida  ajetreada que llevamos, en donde se revuelcan las noticias, las malas noticias, mensajes que quieren hacernos más inútiles y dóciles; Y traspasamos esas fronteras mandándolas al garete y olvidando, aunque sea por unos momentos, el común diario de las ocupaciones rutinarias.

            Y así sucede que anoche, si, anoche, con mi mujer, me dirigí al paraje de la Ermita de El Cuervo, lugar de la cita, en donde nos encontramos con un grupo formado por personas de distintos lugares, como Lebrija, El Cuervo, Jerez, Chiclana, San Fernando, Guadalcacín… liderados por José Miguel para preñarnos de Naturaleza y Luna Llena en una noche escandalosamente suave y serena en donde los sentimientos y olores campestres saltan revoltosamente sin necesidad de ningún estímulo.

            Y comenzamos la ruta por entre caminos juguetones que se rejuntaban alegremente para llevarnos a los distintos parajes a admirar y disfrutar las vistas de la noche de Luna llena.

            Y pasamos por un callejón-túnel para salvar la autopista Cádiz-Sevilla y pisar las tierras albarizas blancas de Mataparda Alta, pero sin coger pergañas del mismo color por las que se les conocían a los lugareños de este sitio, para subir, más tarde, poco a poco la suave, pero pronunciada cuesta hasta llegar al Cerro del Tío Chache o Cerro de la Mocha, en donde una cancela nos paró en seco, momento que aprovechamos para hacer un alto en el camino y ver desde esta cumbre los distintos horizontes llenos de luces artificiales que delataban los pueblos esparcidos junto al Guadalquivir, para, luego, más tarde,  hacernos volver por el mismo sitio hasta llegar a un cruce, que nos llevaría a la hijuela del Cubos, por la que regresaríamos al lugar de partida, pasando por la zona también llamada Mataparda la Baja, de tierras color rojizas, donde tampoco cogimos pergañas que nos señalaran como “pardeños” distintos de los de arriba.

            Luz de noche de Luna Llena, Suave y serena, virgen luz, que te tragaste la ponienda del día,  y entraste en ella sin aullidos de lobos.

            Mientras todo esto sucedía, el grupo caminaba en distraídas conversaciones distintas a las comunes diarias en donde traspasamos esas fronteras mandándolas al garete y olvidando, aunque sea por unos momentos, el común diario de las ocupaciones rutinarias.

Simón Candón 6/06/2012

lunes, 21 de noviembre de 2011

PRESENTACIÓN

El próximo día 30 de Diciembre, a las 7 de la tarde, en el Centro de Formación de Guadalcacín, presentaremos el libro: GUADALCACIN Y CAULINA EN RELATOS


La lectura, interpretación e información de la portada es la siguiente: izquierda superior (donde se empieza a escribir un documento, donde empieza la historia) hay una vivienda de Caulina (construida en 1917), después derecha superior las chozas que había en el Descansadero y zonas próximas, con una realidad de un pueblo al fondo (torre Iglesia), tanto viviendas antiguas y chozas están arriba, murieron, en el cielo (parte alta), pasaron a mejor vida. Se unieron por Decreto de 26 de abril de 1957 para formar una Entidad Local Menor: Guadalcacín (escudo superior). Salió el Sol (calle), construyendo calles, aceras,casas, alumbrado y todo un pueblo. Peneque noble escuchando atentamente los Relatos y los colaboradores.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Y... ME ENCONTRÉ EN LA CALLE DESAMPARADOS



D. Antonio, no hace mucho, y este no hace mucho es de semanas, estuve por las tierras de Castilla y León visitando una de sus Ciudades, Segovia. Me pateé, con toda la familia, casi toda la Ciudad. Un lujo.

Empezamos por la Avenida de Juan Carlos I, donde dejamos el coche, para continuar nuestro recorrido por la Avenida del Padre Clarín, en donde comienza el Acueducto, que no es maravilla de la naturaleza, pero si de la ingeniería humana, en concreto de la Romana, con la perfección de su cantería, colocada milimétricamente en trozos calibrados para que tanto sus arcos y pilares dibujen una visión surrealista, o que se yo, a los que mis ojos, no dan crédito pero que sucumben en ese cuadro perfecto donde uno no se cansa en mirarlo por la satisfacción y el relajo que produce.

Seguimos por la calle Mon Almira, Teodosio el Grande para llegar a la Plaza del Azoguejo, allí me recreé de ese majestuoso monumento donde su grandeza se hace más palmaria y de incalificable su belleza, para hacerle a uno pensar en los tiempos y sus andanzas, haciéndole resaltar su altanería y grandeza, porque puede. En la Plaza, parado, embelesado y abstraído de todo lo que me rodeaba, pasé un largo rato contemplando sus alturas, sus soportes, sus arcos y todo su conjunto. Terminé despertando para regresar a la realidad con la visión de la maravilla que contemplaba.

Recorrido y visitado hasta el final el Acueducto, después de las preceptivas fotografías para el recuerdo de la familia, proseguimos por las calles de Cervantes, pasando por Isabel la Católica para llegar a la Plaza Mayor, donde contemplamos la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y San frutos para continuar por Marqués del Arco, en esta, Don Antonio, casi a la mitad y antes de llegar a la Plaza de la Merced, a mano derecha, me introduje en la calle Desamparados y casi al fondo a mano izquierda, como no podía ser otra, porque eso de derechas como que no le va, me encontré con su casa-pensión en donde usted pasó una docena de años. Hoy convertida en casa-museo. Más tarde volveré a este punto.

Voy a terminar mis andanzas por las calles de la Ciudad, siendo breve en su relación y redacción para no cansar, ya que lo fundamental es hasta llegar a la calle Desamparados. Prosigo por sus calles, pasando por la visita a su Alcázar, Ronda de Don Juan II, calle del Socorro, Calle de San Valentín, Paseo de Ezequiel González, Avenida de Fernández Ladreda, para llegar de nuevo a la Plaza del Azoguero, para desde allí volver por los mismos sitios al de partida. Una vez descrito esto, vuelvo al lugar donde usted, Don Antonio, pernoctó más de una noche y estuvo más de un día.

Sevilla engendró todos sus poemas para en su peregrinación por las distintas ciudades, desde Madrid, pasando por Soria, donde se le partió el alma y la dejó enterrada, hasta terminar desamparado en Collioure, como la calle que tanto tiempo le acogió en la ciudad de Segovia. Sí. Y… estuve largo rato absorto, dejado caer sobre las rejas que cierran su recinto para desde allí, ver el patio florido que antecede a la puerta de la casa de planta baja con su cubierta de tejas árabe viejas. Me rondaron muchas cosas en la cabeza, pero sobre todas, una no me dejó descansar por la similitud del nombre de la calle y Colioure: Desamparados. Me estremecí. Pasada esta sensación de vellos en escarpias y piel de repullo, con escalofríos interiores para terminar zamarreándome en movimientos de abajo para arriba. Pasado un rato me incorporo y recobro la conciencia con la satisfacción de sentirme un forofo leal de usted y la suerte de haber estado estos momentos mágicos en el lugar donde nacieron muchos de sus poemas para bien de todos los que le admiramos.

Don Antonio, nos dio usted tanto que hasta nos regaló su timidez y sus soledades.




“La plaza y los naranjos encendidos
con sus frutas redondas y risueñas.
Tumulto de pequeños colegiales
que, al salir en desorden de la escuela,
llenan el aire de la plaza en sombra
con la algazara de sus voces nuevas.
¡Alegría infantil en los rincones
de las ciudades muertas!...
¡Y algo nuestro de ayer, que todavía
vemos vagar por estas calles viejas!”


Antonio Machado